top of page

La ciudad respiraba, pero él ya no podía recuperar el aliento. Las calles, esas arterias interminables, se extendían como cicatrices en un cuerpo demasiado grande. Cada paso resonaba, amplificado por los edificios que se alzaban indiferentes a ambos lados de la acera. No había cielo aquí, solo un lienzo gris tendido entre los tejados, donde la luz del día se desvanecía antes de llegar al suelo.

Los rostros que pasaba eran sombras en movimiento, siluetas apresuradas que se deslizaban unas junto a otras sin llegar a encontrarse. Nadie se detenía. Nadie miraba atrás. Él se sentía transparente, como un suspiro en el viento: presente y ya borrado.

Los letreros parpadeantes, las risas amortiguadas tras los cristales de los cafés, el claxon lejano: todo formaba una sinfonía disonante, una melodía que le recordaba que estaba allí, pero sin saber por qué. Se sentó en un banco, con las manos crispadas alrededor de una taza de café tibio, como si pudiera extraer de ella el calor necesario para volver en sí. Pero el líquido sabía a ausencia.

Un tranvía pasó traqueteando, llevándose los últimos jirones de sus pensamientos. Cerró los ojos. Tras sus párpados no vio oscuridad, sino un mapa rasgado, un diagrama de metro con líneas entrelazadas, sin principio ni fin. Él era un punto perdido en esa red, un punto que no pertenecía a ninguna línea.

Cuando volvió a abrir los ojos, había caído la noche. Las farolas dibujaban círculos de luz sobre el asfalto, islas fugaces en las que quizá podría haber anclado —si supiera cómo—. Pero las sombras se extendían, hambrientas, y la ciudad seguía respirando, indiferente a quienes se ahogaban en ella.

Se levantó. Tal vez caminar un poco más, girar al azar, lo llevaría a algún lugar. Quizá la ciudad, en su inmensidad, tuviera un rincón para él, un sitio donde dejara de sentirse un extraño para sí mismo.

O quizá simplemente aprendería a estar perdido, hasta que se volviera su segunda naturaleza.

Lost in the City

PrecioDesde 68,75 €
    • Todos los impuestos incluidos.

     

    • Costos de envío incluidos, los tiempos de entrega varían según el destino y el tamaño de la obra de arte.

     

    • No nos hacemos responsables de los aranceles o impuestos de importación que puedan aplicarse a los envíos internacionales.

    • Arty Gallery donará el 5 % de sus beneficios a diversas asociaciones que trabajan en la preservación de nuestro patrimonio cultural.

    bottom of page